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Vol. 29, No.2
Winter 2014/2015
Got an idea for an article? Got a letter for us? Contact Jody Sokolower: jody@
rethinkingschools.org

Sucediendo ayer, sucedió mañana

Enseñando sobre los continuos asesinatos de hombres negros

Por Renée Watson
Traducido por Nicholas YurchencoFree pdf Descargue este artículo gratuitamente en una versión PDF.

Emmett Till.
Medgar Evers.
Fred Hampton.
Henry Dumas.
Mulugeta Seraw.
Oscar Grant.
Amadou Diallo.
Sean Bell.
Trayvon Martin.
Jordan Davis.
Eric Garner.
Michael Brown.

Existe una historia en nuestro país de hombres blancos que matan a jóvenes y hombres negros desarmados con poca o sin consecuencia alguna. Ofrecí un curso sobre los asesinatos de Sean Bell y Amadou Diallo usando el poema “Cuarenta y un balas de ‘Off-Broadway’”, de Willie Perdomo, como un ejemplo (“From Pain to Poetry,” otoño 2008). Pero luego pasó lo de Trayvon Martin, luego Jordan Davis, y la lista sigue creciendo.

Después del asesinato de Trayvon Martin, enseñé una versión de “From Pain to Poetry” (“Del dolor a la poesía”). Quise utilizar el poema de Perdomo de nuevo; es un fuerte ejemplo de cómo los escritores utilizan los hechos y sus imaginaciones para contar una historia. Quise añadirle un componente de investigación porque mis estudiantes tenían que desarrollar su habilidad para investigar y tomar notas y, con igual importancia, les tenía que enseñar que el prejuicio racial y la brutalidad policiaca no eran nada nuevo.

El poema de Aracelis Girmay, “Noche, para Henry Dumas” combina perfectamente con “Cuarenta y un balas de ‘Off-Broadway’”. Mientras el poema de Perdomo es una inmersión intensa en la historia de un solo hombre, Girmay juega con el tiempo y el espacio, haciendo que nos percatemos de que la lista de hombres negros que han sido injustamente asesinados es larga y dolorosa, y que todavía sigue creciendo. Quise que los estudiantes vieran ambos poemas como ejemplos a seguir en sus propios trabajos.

Uno de mis objetivos era que los estudiantes exploraran las formas en que los poetas utilizan su arte para responder a la injusticia. También quería que crearan una obra colaborativa, así que tenía que considerar el trabajo en equipo. Decidí pedirles a los estudiantes que trabajaran en grupos pequeños y que se enfocaran en una sola persona que había muerto como resultado del prejuicio racial o la brutalidad policiaca.

Cuando llegaron a clase el primer día del curso, encontraron una bolsa plástica con piezas de rompecabezas en medio de cada mesa. El rompecabezas de cada grupo, una vez armado, era una foto de uno de los cinco hombres asesinados: Henry Dumas, Oscar Grant, Amadou Diallo, Sean Bell o Trayvon Martin. Para hacer los rompecabezas imprimí las fotos en papel cartulina, les di la vuelta para dibujar las piezas de rompecabezas y las corté. Los pedazos eran grandes y fáciles de armar, aproximadamente 10 a 15 pedazos por cada foto.

El propósito era que los estudiantes trabajaran juntos y que colaboraran para crear algo. “Tienen cinco minutos para armar el rompecabezas, trabajando en equipo”, les dije cuando empezaron a sacar los pedazos. Recorrí la sala para asegurarme que cada estudiante estuviera participando.

Mientras cada grupo terminaba, recibía una tarjeta con el nombre de la persona de la foto. Le pregunté a la clase: “¿Quién tiene a Henry Dumas?”. Los miembros de ese grupo alzaron las manos. Pegué su foto en la pizarra y escribí su nombre debajo para que la clase entera pudiera ver a Dumas. Seguí así, haciendo una tabla en la pizarra con cinco columnas. La última persona que añadimos a la pizarra fue Martin.

Le pregunté a la clase: “¿Reconocen a alguien en la pizarra?”.

Todos los estudiantes sabían quién era Trayvon Martin.

Algunos estudiantes sentían que habían visto el nombre de Oscar Grant antes. “Hay una película sobre él, ¿verdad?”, un estudiante preguntó. Fruitvale Station (La Estación de Fruitvale), una película que representa las últimas 24 horas de la vida de Grant, había estrenado el mismo fin de semana que el veredicto de Zimmerman (George Zimmerman, quien mató a Martin, fue juzgado inocente por un jurado en Sanford, Florida).

Pedí que alguien diera un resumen muy corto de lo que sabía de Martin.

“Le disparó un vigilante del vecindario”, contestó un estudiante.

“Le dispararon porque llevaba una sudadera con capucha”, exclamó otro estudiante.

Pedí que la clase esperara antes de decir más sobre el asunto. “Basado en lo que saben de Trayvon y Oscar, ¿por qué creen que estos hombres están en la pizarra?”.

“¿Por qué a ellos también los mataron?”, sugirió Jason.

“Sí. Todos fueron asesinados”, les dije. “Viendo estas fotos, ¿qué observan? ¿qué tienen en común?”.

Lakeesha se dio cuenta que todos eran negros.

“Y todos eran hombres”, añadió Sami.

“Y probablemente no merecían morir”, espetó Jason.

Le pregunté: “¿Por qué dices eso?”.

Pensó en lo que sabía sobre Martin y Grant. “No tenían armas cuando les dispararon. Los otros probablemente tampoco tenían”.

“Ustedes han sido grandes pensadores críticos. Aprendamos más sobre estos hombres: qué les pasó, en qué se parecen sus historias y cómo son diferentes”. Repartí artículos a cada uno de los cinco grupos sobre la persona cuya foto tenían. “Su grupo debe tomar turnos leyendo los artículos en voz alta. Subrayen los hechos importantes que sobresalen. Si hay imágenes fuertes en el artículo, subráyenlas también”. Siempre les pido a mis estudiantes que escriban en las hojas que les doy en clase, sean un artículo o poema. Creo que es importante que se involucren con el material, que escriban preguntas en los márgenes, que subrayan las frases que les llaman la atención. “Cuando terminen de leer el artículo, me avisan”.

Cuarenta y un balas de “Off-Broadway”
Por Willie Perdomo
Traducido por Nicholas Yurchenco

No es como si estuvieras mirando
un jarrón lleno de rosas blancas de plástico
mientras orinabas en el baño de tu mamá
y esperabas que hoy no fuera el día en que
te toparas con cuatro policías que,
por casualidad, despertaron con un caso
grave de tiroteo contagioso

Desde el Bronx hasta El Barrio
te escuchamos caer de cara en
el vestíbulo de tu igualdad de oportunidades
41 balas como chinchetas de plata
sosteniendo una imagen de África
trazada con puntos
41 balas sin darte suficiente tiempo
para caer al suelo con dignidad y
justicia para todos 41 casquillos de bala
escurriendo por un mosaico con manchas de chicle
donde se traza un mapa de tu cuerpo

Antes de que te diera el beso de despedida
tu mamá olvidó decirte que a los chicos americanos
los masacran en la clase de educación física
y los balean durante la misa del domingo
El luto permanece un año mientras
la gente como tú desaparece sin hacer ruido

Antes de que pudieras enseñar tu
identificación y decir, “Oficial…”
Cuatro cargadores de Glock reglamentarios hicieron achú
y te volvieron humo de espíritu y en lo que
una unidad especial de la calle decidió que
era suficiente otro sueño había solicitado
un aplazamiento

Era la vida te da sorpresas/sorpresas
te da la vida/ay dios y probablemente pensaste
que cantaba living la vida loca
pero seas príncipe/seas mendigo
la piel de tu tambor hace que
por acá seas el sospechoso de siempre

En lo que caíste al suelo
los poetas de protesta habían llegado a salvarte
las águilas legales sacaron sus celulares
y reservaron vuelos de noche a Nueva York
Carpetas de archivos se llenaron de discursos de ensueño
para tu mamá que estaba en la televisión
viéndose sospechosa en cuanto a tu defensa
sabiendo que la Justicia se conoce
por dejar un ojo abierto si el precio es suficiente

En lo que caíste al suelo
la unidad especial se había olvidado de todo lo que
habían aprendido en la academia
El alcalde les dijo que se tomaran unos
días y cuando volvieron
los mandó que golpearan a un millón de jóvenes
negros mientras tu sangre se filtraba por
la baldosa en el vestíbulo de tu igualdad de
oportunidades desde el Bronx hasta El Barrio
hubo suficientes balas para todos.

A los estudiantes les interesó mucho aprender lo que les había sucedido a los hombres de las fotos. Cuando los grupos terminaron de leer, les di una hoja con tres columnas tituladas Hechos, Emociones e Imágenes, y les pedí que escribieran por lo menos cuatro palabras debajo de cada categoría. Expliqué que las imágenes podían salir de su imaginación. “Aunque el artículo no mencione el cemento manchado de sangre, eso podría ser algo que les llegue a la mente mientras leen el artículo. Piensen en las imágenes que ven en sus mentes mientras leen el artículo y anótenlas”. Para la lista de emociones, les dije que podían escribir su propia emoción o una emoción que creen que las personas en el artículo sintieron. “Cuando yo leí sobre Henry Dumas me sentí impactada. Voy a escribir ‘impactada’ en mi tabla. También voy a escribir ‘frustrada’ porque creo que quizá su familia se sintió así”.

Los estudiantes regresaron a sus artículos y buscaron los hechos importantes, las emociones fuertes, las imágenes vívidas. Shavon estaba en el grupo que leyó sobre Martin. Debajo de Hechos escribió “absuelto” y “una voz se oye gritando por auxilio”. Fania, quien estudió a Diallo, apuntó “traición” y “resentimiento” debajo de Emociones. Lakeesha, quien se enfocó en Bell, escribió “un traje de novia en un gancho” y “un niño frente a un ataúd” debajo de Imágenes.

Después de que llenaron las tablas, pedí que un representante de cada grupo compartiera lo que aprendieron. “Compartan por lo menos tres hechos importantes”, les dije. Escribí en la pizarra debajo de la foto de cada persona. “Asegúrense de copiar esta lista en sus cuadernos”, les dije. Quería mantenerlos ocupados, y también necesitaba que tuvieran esta información para los poemas que escribirían.

Ver las caras de cinco hombres negros que habían sido asesinados, una junto a la otra, con los hechos de sus vidas escritas debajo de sus nombres, fue aleccionador. Una vez que todos los grupos habían compartido, toda la clase tuvo una conversación: “¿Qué aprendieron? ¿Qué más quieren aprender?”.

Sami quería saber por qué esto seguía pasando. Jason quería saber por qué, en los casos de Diallo y Bell, hubo fuerza tan excesiva. “Digo, ¡que le disparen 41 balas simplemente no es justo!”.

Pedí que los estudiantes compartieran sus sentimientos. Me arriesgué primero y compartí que me sentía enojada y a veces impotente. Que lloré cuando escuché el veredicto porque pensé en mi sobrino de 17 años y en cómo hubiera podido ser él quien caminaba a casa con botanas que había comprado en la tienda de la esquina y quien nunca había alcanzado a llegar a su casa. Maria dijo que se sentía triste. Jeremiah compartió que a veces le daba miedo. Fania le dijo a la clase: “Simplemente me da coraje. Me da mucho coraje”.

La poesía contiene ira y preguntas

Se me hizo importante no censurar a los estudiantes, sino proporcionar un espacio en donde todas sus emociones fueran acogidas. Igual como acojo sus risas alborotadoras, su dolor también era permitido. Aunque eso significara lágrimas. Creo que los jóvenes necesitan espacios para aprender y practicar formas positivas de lidiar con sus emociones y procesarlas. El arte puede proporcionar un escape para que expresen lo que sienten.

Quise que supieran que la poesía puede contener su ira y sus preguntas. El primer poema que leímos fue “Cuarenta y un balas de ‘Off-Broadway’”. Puse una grabación del poema mientras los estudiantes lo leían y, de igual manera que les había pedido que apuntaran en sus artículos, les pedí que hicieran lo mismo en su poema. “Quisiera que piensen en los momentos en que Willie está usando hechos del artículo y cuando está usando su propia imaginación”.

Normalmente, como ritual, tronamos los dedos después de escuchar un poema en clase, según la tradición de los cafés de poesía. Pero después de escuchar el poema de Perdomo, los estudiantes aplaudieron.

Antes de hablar sobre el poema, pedí que numeraran las estrofas. “Quiero que hablemos como poetas, ¿vale? Entonces nombren la estrofa a la cual se refieren y si notan algunas técnicas literarias que Willie está utilizando, las podemos compartir también”. Notamos cuando utilizó un hecho del caso. “En la segunda estrofa, menciona el número exacto de balas”, señaló Maisha.

Jeremiah leyó la cuarta estrofa:

Antes de que pudieras enseñar tu
identificación y decir, “Oficial…”
Cuatro cargadores de Glock reglamentarios hicieron achú
Y te volvieron humo de espíritu

Reconoció que Diallo agarrando su billetera era un hecho y notó como Perdomo usó imágenes al hacer estornudar a la pistola. También notó que Perdomo utilizó su imaginación para describir el piso donde cayó el cuerpo de Diallo como un “mosaico con manchas de chicle”.

Noche, para Henry Dumas
Por Aracelis Girmay
Traducido por Nicholas Yurchenco

Henry Dumas, 1934-1968,
no murió por una nave espacial
ni por un platillo volador
ni por nada que tenga que ver con el espacio
sino que fue baleado, a los 33,
por un policía de tránsito de Nueva York,
será baleado el 23 de mayo,
llegando a casa, en solo 6 días,
por un policía de tránsito de Nueva York
en una estación de metro, cantando y pensando en un poema,
en lo que va a comer, será, fue, está siendo este momento
baleado,
sucediendo ayer, sucedió mañana,
sucederá hoy
bajo la tierra y sobre la tierra
entre Lenox y la 125 en Harlem, Tennessee,
Memphis, Nueva York, Watts, Queens.
1157 Avenida Wheeler, San Quentin, arriba de los cuales
el cielo suelta una cuerda gigante, dice
Súbeme hasta el cielo, o sígueme a casa,
y Henry
y Amadou
y Malcom
y King
y la noche que cuelga por encima de los hombres y sus caras,
y la noche se hace densa arriba de las calles,
juro que es más azul, más negra, esta noche
con los hombres que están subiendo.
Traigan a los niños
para que vean
quiénes son sus tíos.

Este poema apareció por primera vez en Girmay, Aracelis. 2011. Kingdom Animalia. BOA Editions Ltd.

El siguiente poema que leímos fue “Noche, para Henry Dumas” de Girmay (ver nota de recuadro). De igual manera que hicimos cuando discutimos “Cuarenta y un balas de ‘Off-Broadway’”, hablamos sobre cuando Girmay utilizó hechos y cuando utilizó su imaginación. A los estudiantes les gustó cómo hizo referencia a la escritura de ciencia-ficción de Dumas al decir que no murió por culpa de una nave espacial. La mayoría de ellos había subrayado el momento de imaginación de la poeta cuando escribe que Dumas murió “en una estación de metro, cantando y pensando en un poema / en lo que va a comer”.

Hablamos sobre los diferentes estilos que usó cada poeta. “Willie Perdomo se enfocó en un solo incidente y nos dejó entrar en la historia de Amadou Diallo”, dijo Lakeesha. “Aracelis Girmay escribió sobre Henry pero también habló de otros hombres negros que han sido asesinados”.

Le pregunté a la clase: “¿Qué piensan que quiera decir la frase ‘sucediendo ayer, sucedió mañana’?”.

Maisha tocó el rompecabezas en su mesa y acercó los pedazos aún más. “Yo creo que está diciendo que pasó en 1968 y en 2008 y en 2012 …”

“Y probablemente va a seguir pasando”, espetó Jason.

Le pregunté por qué pensaba eso.

“Bueno, estuvo Emmett Till”, dijo. Jason estuvo en mi clase el año pasado cuando estudiamos “Una corona para Emmett Till” y vimos fragmentos de Eyes on the Prize (Ojos en el premio). Me dio gusto verlo haciendo conexiones a las lecciones previas. “Y en su poema, creo que es lo que está diciendo. Pasó hace muchos años atrás y pasa hoy en día y va a seguir pasando en todas partes”.

“¿Dónde ves eso en el poema?”, le pregunté.

“Esta parte”, dijo Jason. Leyó las frases a la clase:

bajo la tierra y sobre la tierra
entre Lenox y la 125 en Harlem, Tennessee,
Memphis, Nueva York, Watts, Queens.
1157 Avenida Wheeler, San Quentin, arriba de los cuales
el cielo suelta
una cuerda gigante, dice
Súbeme hasta el cielo, o sígueme a casa

Lakeesha notó la lista de Girmay de los mártires negros. “Se podrían añadir tantos nombres a esa lista”.

“¿Cómo les hace sentir esto?”, le pregunté a la clase.

“Me hace querer tener cuidado”.

“Me hace preocuparme por mi hermano”.

“Me siento muy enojado porque no es justo y no es una coincidencia que esto sigue pasando”.

Luego pregunté: “¿Por qué creen que Aracelis Girmay y Willie Perdomo escribieron estos poemas? ¿Cambia algo? ¿Cuál es el fin?”.

“Hacen que la gente se dé cuenta de las cosas que pasan”.

“Yo creo que el punto es que la gente se acuerde. Si la gente no escribe sus historias podrían olvidarse”.

“Y honra su memoria”.

Escribir a partir de hechos, emociones e imágenes

Con eso, ya era el momento para escribir. “Pueden elegir escribir su poema como lo hizo Willie y enfocarse en una sola persona. O pueden incluir las historias o nombres de otros, como lo hizo Aracelis”. Les dije que no se olvidaran de usar la tabla que hicimos para ayudarles a escribir su poema. “Su poema debería incluir al menos tres hechos, tres emociones y tres imágenes de su tabla”. También les di opciones en cuanto al punto de vista. “Pueden escribir en primera, segunda o tercera persona. Pueden escribir un poema en la voz de una de las personas involucradas en la historia; por ejemplo, puedes ser Oscar Grant o tal vez su hija. Incluso podrías hablar desde la perspectiva de la bala o del suelo”.

Escribí frases que podían utilizar para comenzar los poemas en la pizarra, pero la mayoría de los estudiantes no las usó. Tenían mucho que decir y ya sabían como querían crear sus poemas. Desde aquel día he enseñado esto a grupos de estudiantes de una variedad de razas, al igual que a profesionistas que trabajan con jóvenes, incluyendo maestros, consejeros, y administradores de nivel universitario; las palabras se han derramado de casi todos.

Me conmovieron profundamente los poemas que escribieron mis estudiantes. Por ejemplo:

Nunca escrito
Por A.M.
Para Henry Dumas

1968, subterráneo,
día o noche,
viniendo o yendo,
bajo el parpadeo floreciente
eterno de las luces del metro

el clamor de ruedas,
el crujido de corriente eléctrica
tal vez amortiguaron el sonido
del disparo que silenció.

El ‘error’ de un policía
dos chicos ahora hasta siempre
esperan la cara de su padre.
Una mente llena de memoria e imaginación,
estirada desde arenas sagradas del desierto
hasta el espacio de cienciaficción y las tierras míticas,
se derramó, corriendo espesa
en espacios de concreto desgastado.

mientras se abren y cierran las puertas del metro
vagones vacíos traquetean adelante
páginas en blanco se soplan atrás
nada más que el cuerpo de otro hombre
negro tumbado
deprisa y con desprecio.


Para todos ellos
Por L.V.

¿Quién cepilla los rieles, el azulejo, el vestíbulo, el auto, la acera manchados de sangre?
¿Quién arranca la cinta amarrilla?
¿Quién manda las flores y cartas?
¿Quién canta en el funeral?
¿Quién mira el ataúd hundiéndose en la tierra?
¿Quién puede regresar a su vida normal?
¿Quién sostiene el aliento esperando la próxima vez?
¿Quién se pone de pie?
¿Quién exige justicia?
¿Quién sabe que la justicia tal vez nunca llegue?
¿Quién sigue luchando de todas formas?
¿Quién lucha al protestar?
¿Quién lucha al enseñar?
¿Quién lucha al escribir un poema?
¿Quién lucha al mantener vivos sus nombres?

Después que revisaron sus poemas, los animé a que tomaran una pequeña acción. “El primer acto valiente que realizaron fue volverse lo suficientemente vulnerables para escribir este poema. Ahora, ¿qué van a hacer con esto?”, les pregunté. “Recuerden las razones por las que dijeron que era importante escribir estos poemas. ¿Cómo pueden compartir su poema para que salga al mundo?”. Hicimos una lista rápida que incluía publicar sus poemas en Facebook, compartir una línea o una frase del poema en Twitter, grabar el poema y publicar el video, leer el poema a un maestro, padre o amigo.

Más tarde en el semestre, algunos estudiantes compartieron sus poemas en nuestro “micrófono abierto”, cuando invitamos a los padres de familia y a la comunidad a ver el arte que había creado su gente joven. Algunos estudiantes compartieron sus poemas a través de los medios sociales. Les dije que no dejaran que esto fuera simplemente otra tarea sino que fuera algo que saliera de la sala. Los desafié a que prestaran atención a las noticias, que continuaran a usar sus lapiceros y sus voces para responder a lo que pasa en su mundo.